Una historia: organizando una boda (2ª parte) – bolsas de luz

historia bolsas de luz

¿ahora toca comprar bolsas de luz de papel?

– Gracias tío. Una cosa menos de la lista. Por cierto… tu tenías vacaciones, ¿no?

Uffff… a ver qué querrá ahora…

– Sí. Ya sabes que tengo esta semana libre.

– Necesito otro favorcillo.

– ¡Venga! ¡Déjate de rodeos! ¿Qué tengo que buscar ahora?

– Ya sabes que después de la iglesia, vamos a los jardines y la playa del hotel para la sesión fotográfica.

– No querrás que te sustituya, ¿verdad? Es tu boda, así que te toca apechugar a ti.

– ¡Serás…! Cualquiera le dice a María que no quiero hacerme las fotos… ¡No, hombre! A ver… en el hotel nos han dicho que nos dejan los jardines para hacer las fotos. El viernes pasado fuimos con el fotógrafo para hacer una revisión previa de los jardines y elegir los lugares donde hacer las fotos.

– ¡No fastidies! ¿También se hace ensayo del reportaje fotográfico?

– ¡Ya ves! Pero bueno, centrémonos. Que el fotógrafo dice que lo mejor será hacer primero las fotos de la playa, que aún será al atardecer, y después la de los jardines del hotel. Pero resulta que las farolas y luces del hotel no son nada fotogénicas…

– ¡Y qué más da si las luces son fotogénicas! ¡Con un buen flash se arregla!

– Parece que no, tío. Bueno, no me cortes más que me pierdo.

– Si, venga. Lánzate y dime qué quieres.

– Necesito que busques lámparas de papel o farolillos para la sesión de fotos.

– ¿Qué? ¿Desde cuándo soy yo decorador de jardines?

– Venga tío. Sólo tienes que buscar esas bolsas de papel que cubren las velas para que no se apaguen. Con media docena sería suficiente para irlas colocando y que salgan en las fotos.

– Anda que no te aprovechas ni nada, eh!

– No veas cómo está María de histérica por todo. Hazme el favor.

– OK. Yo me encargo, pero tienes que conseguirme el móvil de la prima de María… Sí. Esa morenita.

– Vale. Te lo consigo.

Después de una mañana para conseguir los confetis, ahora tengo que buscar lámpara de papel para decorar el jardín. Eso me pasa por solucionar el primer problema rápido… si hubiese tardado un par de días seguro que no me piden nada más. Bueno… al menos conseguiré el teléfono de la morenita… ¿cómo se llamaba?

Con lo práctico que fueron con los confetis, vamos a ver si en esa web puedo comprar las dichosas bolsas de papel.

Fíjate… las bolsitas de papel se llaman, en realidad, bolsas de luz para velas o bolsas luminarias. No son muy complicadas: al fin al cabo, se trata de bolsas de papel rectangulares que permiten poner una vela de larga duración en su interior y evitan que se apague la llama. Se venden por packs de 10, 20, 50 e incluso 100 bolsas de luz. Supongo que para la sesión fotográfica bastarán sólo 20 bolsas…Ya las irá moviendo el fotógrafo, o su ayudante, donde quieran. ¿Qué tipo de decoración es adecuada para una boda? Hay varios modelos de dibujos en las bolsas: libélulas, estrellas, mariposas, dibujos con puntos, etc. Lástima que no haya de corazones: combinarían con los confetis. ¿Cuál elijo? Ni idea. Bueno… es una excusa para que venga Marta esta noche a casa… y elija ella las bolsas.

– Hola Marta. Necesito el consejo de estilo de una mujer. Sí… para la boda de Miguel… Sí. Tengo que elegir unas bolsas de luz y… No. No me estoy cachondeando… ya, soy un buenazo y me dejo enmarronar… bueno… ¿te vienes a casa y les echas un vistazo antes de comprarlas?… Sí. Tranquila… Ok… ¿sobre las ocho te viene bien?… Vale. Hasta luego.

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